Regresando a un guion —

¿Qué hago? ¿Regreso? ¿O no regreso?

Esa es la question, folks.

Este es un guion que se me ocurrió en 2015, lo escribí en 2016, lo reedité dos veces entre el 2017 y 2018, y ahora, si le sigo así, pasaría a un supuesto cuatro borrador. Estas nuevas ideas surgieron en una meditación pre-dormitar —donde todos los creativos tienen cobran sus mejores ideas, comprobado—, y llegaron esas imágenes, detalles, inserts, unos extremes close-ups que llamaron mi atención, algunos yuxtapuestos, otros lejanos, pero todos del mismo proyecto [que mejor no menciono el nombre, por lo pronto]. Me revivieron de algún modo, lo cual es bueno.

Quiero volverlo a escribir con otra perspectiva. Creo que fui demasiado «épico» con la narrativa, que es algo que me ha incomodado a lo largo de estos años. Sin embargo… Sí, aunque dé un giro al relato, éste no cambiará completamente, mucho menos su esencia, que es lo grotesco y la maldad humana contra su antípoda de la bondad lacónica y el humor que los aligera.

Se los juro, esto ayuda mucho, mucho mucho, recapacitas, haces que tus moléculas y neuronas se pongan de acuerdo para volver a lo que dejaste, como también comenzar nuevos proyectos, aspiraciones, sueños que vuelan por ahí y ahora te poseen para que tú también te adueñes de ellos, volviéndose uno con el mundo etéreo de las ideas, donde lo abstracto y lo medido se unen en matrimonio para crear maravillas en este mundo que llamamos humano, pero en verdad es una «realidad» que nos ha tenido cariño y paciencia para todo el caos que hemos generado.

Eso es lo que quiero, hablar del caos, el insinuante, coqueto, pero destructor caos, el cual pronto será sojuzgado por el orden, el necesario orden, para llegar a un balance a «las cosas».

Bueno, bueno, mejor le paro, porque ya pierdo el hilo [risas].

Sin más ni más, les dejo con este rolón.

Sean felices.