Pensamientos des-colón-izados.

des-

  1. pref. que indica ‘negación’:
    desfavorable, deshacer;
    ‘privación’:
    desaborido, desconfianza; ‘exceso’:
    deslenguado, o ‘fuera de’:
    descontextualizado. Puede propiciar la inversión del significado de la base:
    descabalgar, desacelerar.
    ♦ También toma la forma de-: decelerar.

colonizar

  1. tr. Establecer colonias.
  2. Convertir un territorio o país en colonia de otro:
    los franceses colonizaron parte del norte de África.
  3. Transmitir un país su cultura a la colonia.
    ♦ Se conj. como cazar.

— WordReference Online Language Dictionaries


Descolonización

La descolonización es el proceso de independencia política de una colonia o territorio en relación con la nación extranjera que lo dominaba.

— Wikipedia, La Enciclopedia Libre


 

Desde mis lecturas de antaño sobre el poscolonialismo, hoy en día encuentro una empatía más estrecha con sus ideas, implantando sus deifiniciones dentro de mi episteme, reconociendo que este mundo humano ha sido construído por medio de guerras de clase, donde el conquistado pelea contra el conquistador; donde el esclavo rompe sus cadenas y las avienta contra su esclavista; así ad perpetuitatem mortis.

Como si se tratara de morir mil y un veces.

Pero para esto renacemos como una cultura, una nueva, o una aculturada.

Oscilamos entre un pensamiento colonialista y otro colonizado: aquí los seres «superiores» son los colonialistas, cuyos privilegios albergan las ventajas de las deidades griegas y romanas, cometiendo actos atroces contra la humanidad, sea por su status elevando en la evolución, o sólo porque tuvieron la suerte de haber sido los «victoriosos» en algún acontecimiento o evento histórico. En cambio, el colonizado es relativamente «inferior», o hasta groseramente bajo, ruín, ante los ojos de aquello ufanos de grandeza que lo tratan como mascota o animal de zoológico, manteniéndolo vivo por su utilidad o exotismo, sin en verdad mantener un respetuoso diálogo entre humano-humano.

Y de todos modos a algunos les gusta jugar a este juego de constructos sociales, donde Yo soy «más» o «menos» que . ¿Acaso ven cómo muchos países asiáticos o latinoamericanos ansían por volverse de « Primer Mundo»? Así un Europeo, así un Norte Americano, de preferencia de los EUA, para cumplir enteramente el sueño de ser superior, en un juego de la Oca que nos deshumaniza y desarraiga de la identidad que nos conscierne, pero ahora, desdeñosos, algunos la pisoteamos y la dejamos en una esquina con la otra basura que olvidamos limpiar.

Por eso, aunque hay una riqueza entre la mezcla de culturas, también esta mezcla de binomios puede virar a un horizonte dañino, tal como una relación tóxica que no curará ni en una eternidad si de algún modo se intenta sanar las heridas, asimismo buscando algún tipo de reconciliación interna y/o externa.

Sí, por eso hay que desconolonizarnos, acá y allá, donde ese payaso filósofo que se la da de biólogo supremacista tiene que morir, o al menos hay que darle una patada en el trasero para que se caiga de este barco que no es el suyo, ni de ninguno otro. Somos lo que somos, seres humanos, con ventajas y desventajas; somos seres conscientes y vulnerables a otras consciencias, esperando sobrevivir a esta existencia doliente que debe de controlarse, o curarse, porque siempre tener el afán de controlar a la patria ajena será una mala costumbre que nos llevará a la perdición como humanidad.

Pienso que necesitamos volver a nuestras raíces, sean estas ambivalentes, pero no desechar ninguna, aún en sus momentos más oscuros, porque esta reconciliación se da al aceptarse tanto como persona y como individuo social e histórico, sea esto un constructo plañidero, o una obra inteligente de nuestra consciencia humana, tenemos que reformatear nuestra psique, reconstruir lo destruído, reformar lo que ya de por sí nos tiene más muertos que vivos.

Controlar… No hay nada de malo aprender a manipular la vida por medio de la ciencia, no obstante, esto contrae responsabilidad aún mayores a las que pensamos. No porque sepamos cómo controlar al mundo que nos rodea esto nos dará el derecho de comportarnos como niños malcriados y deshacer todo lo que nos plazca, no.

No y no.

“Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba”, proverbio que no debemos de olvidar. Todo es Uno y aún así somos seres diferentes, individuos, pero no separados, no, somos parte del mismo Cosmos que nos da de comer, maldita sea.

Por eso hay que amar nuestras raíces, como también lo que viene, reconciliación tanto emocional como culturar e histórica.

Porque también en la descolonización hay que ser respetuosos, no aumenter el odio que nos ha enarbolado como humanos separados por sociedad, sino comprendernos, entendernos y de esta manera evolucionar como seres extraordinariamente empáticos, que ya hemos sido privilegiados con esa parte de la consciencia donde surgió la bendita empatía.

Pero… ¿Por qué tanta importancia en esos dimes y diretes de la colonia y no-colonia? Pues, chicos y chicas, no podemos vivir ingenuamente en el lugar donde nos tocó existir. No. Hemos sigo maltratados. Hemos sido sojuzgados. Pasado, presente y futuro, todos los tiempso en conjunto. Perdonar es bueno, sin embargo, olvidar es de estúpidos. Y ser estúpido es opcional.

Hay que recordar y revalorar lo que nos han enseñado en la escuela, principalmente las materias que se ligan con las Humanidades, porque estas se alimentan de las vicisitudes de nuestra raza pervive, no nomás podemos andar por ahí escuchando rancheras o post-rancheras para alivianar la carga tan dolorosa que es el existencialismo.

Si no hay sentido, hay que encontrarlo; y si se cree que no se puede generar sentido alguno, pues, condenado estará aquel que piense así, porque hay tanta identidad volando por ahí, tanto sentido, poder, amor, energía, oportunidades…

Y, repito, nadie es inferior a los ojos del Cosmos, no, pero podemos ayudarnos a mejorar entre unos a otros, sin anhelos de conquistador, para nada, sino como hermano ayudando a otro hermano, sabiendo que cada quien tiene su individualidad, mejor guiar que controlar, así cada quien tomará su camino a la trascendencia con sus capacidades y herramientas que les fueron compartidas.

No hay que pedir nada a cambio, ni una colonia o compra de algún alma, sólo hay que esperar a brillar en conjunto, y, quién sabe, algún día, tal vez, conocer a los propios dioses.

Jejeje, qué chalado me leí.