Everybody wants to rule the world

La autosatisfacción.

Autocomplacer.

¿Dónde quedó ese feeling de sentirse en paz, sin nada más? Así, tranquilo,  a gusto, contengo de respirar, existir, estarser. Siempre buscando un modo para llenar vacíos, drogar a la ansiedad que nos achaca-achaca aquellas sensaciones fantasmagóricas que no entendemos, las sentimos satánicas, ajenas, enemigas de nuestro bienestar.

Sonreír sin el impulso de tomarse un café, cerveza o vino, hablarle a él o a ella, masturbarse, leer o ver una película. Sencillo: satisfecho evadiendo otro método que el de dejar que las células hagan lo suyo, mientras tú, con orgánica parsimonia, vuelves tangibles a tus aspiraciones e ideas.

Siempre autocomplacerse;

siempre autosatisfacerse.

De algo tenemos que aprender de los gatos:

Da igual dormir, rasgar la cama de tu humano o lamerse las costras de mierda del culo, la empresa vital es vivir y aceptar la imagología y sentimientos como son, sean estos oscuros o claros, sólo andar con paso ligero. Seguir.

Si se sufre, se sufre.

Si se disfruta, se disfruta.

Si se avanza, se avanza.

Si se retrocede, se retrocede.

Si se ríe, se llora;

Si se alcanza, se topa;

Si se vive, se vive;

si se muere, pues, nos volvemos polvo.

 

Y así nos volvemos uno con la tierra; posteriormente, el Cosmos.