Qué bonito ser una mujer bonita

Qué bonito.

Qué bonito.

Qué bonito ser una mujer bonita, porque no importa qué tan mal te vaya en las finanzas, qué tan grosera sea tu boquita, qué partido político sea de tu preferencia, de dónde provengas o a dónde vayas, el éxito está en tus hombros, sólo depende ti, bonita, tomarlo, besarlo e irte con él a pasearte con un magnate, o una persona con atributos físicos extraordinarios.

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Narcisismo y consumismo

Me preocupa el narcisismo que el consumismo junto al narcsismo nos ha llevado a ser indiferentes, aun cuando seamos una raza de mamíferos sociales, y esto nos lleva al borde de la apatía y sociopatía.

Antes los psicópatas y sociopatas salían en periódicos o chismes de pueblo como los loquitos violentos del barrio, pero ahora todo mundo cree que son un arquetipo digno de ser seguido, incluso tolerado y respetado.

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Regresando a un guion —

¿Qué hago? ¿Regreso? ¿O no regreso?

Esa es la question, folks.

Este es un guion que se me ocurrió en 2015, lo escribí en 2016, lo reedité dos veces entre el 2017 y 2018, y ahora, si le sigo así, pasaría a un supuesto cuatro borrador. Estas nuevas ideas surgieron en una meditación pre-dormitar —donde todos los creativos tienen cobran sus mejores ideas, comprobado—, y llegaron esas imágenes, detalles, inserts, unos extremes close-ups que llamaron mi atención, algunos yuxtapuestos, otros lejanos, pero todos del mismo proyecto [que mejor no menciono el nombre, por lo pronto]. Me revivieron de algún modo, lo cual es bueno.

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Escritura y bichos raros

Me pregunto si tengo razón en ésto.

Siempre pienso que la gente se siente incómoda a mi lado por algún u otro detalle, puede que por mi personalidad, por algo bobo o molesto que dije, o por algo que hice, y yo ni en cuenta de sus consecuencias. Por eso prefiero alejarme, que sean felices y yo también seré feliz por mi parte, aunque en ciertos momentos me pueda sentir solo, rechazado e inútil.

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{Casi} nada

No he escrito casi nada por tres días. Bueno, aunque en gran parte del tiempo he estado en el trabajo o arreglando mi nuevo cuarto, también tuve bastantes oportunidades de hacer algo más, sí, útil o enriquecedor, como escribir, leer mucho o retomar un instrumento.

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Los señores de las letras —y sus categorías

Por mi parte no tengo que hablar de dones extraordinarios, tampoco de periplos que me llevaron a la Gran Europa o a la Antigua y Atiborrada Asia.

Nope, nopales.

Pero bueno.

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Fukushima a las rocas

¡Puf!

Ya son tantos años. Tanto Fukyshima y yo llevamos desbaratados desde el 2011. Un año muy bueno, y malo. 2012 fue peor, aunque desde ’11 las males comenzaron.

Ya son casi 9 años.

9 otoños.

9 inviernos.

9 primaveras.

8 veranos.

De la chingada.

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Nadie ☕ lee

Reitero mi experiencia: no tengo «eso» que me hace atractivo en todo lo que haga, incluyendo las letras, lo que estudie y en estos momentos lo mantengo como hobbie. No tengo la sabiduría ni la personalidad para simpatizar o seducir tu ego, mucho menos tu inconsciente. Está cabrón. Como no nací un genio, deambulo entre ideas que me separan de este plano de la realidad, no para ser cool o agradable, para nada, es porque lo utilizo como mi nepente, este angst que no me deja en paz —el maldito complejo de inferioridad mezclado con la confusión «ideogmática».

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