¿Dónde estoy cuando no estoy?

Esas veces…

Esas veces que «estoy», pero «no estoy». No estoy porque mi mente se fue volando por otros cielos donde puede respirar mejor sus ideas. Tal vez pase cuando yo asista a una fiesta, todos hablan, bailan, toman, y de pronto, yo, vaso o taco en mano, entro en trance, miro a la nada, mis pupilas se dilatan un 20 o 30%, mis pestañas se inhabilitan y, sí, vuelo, vuelo hasta donde me sienta cómo, en paz, sea para pensar cosas positivas o negativas, deambulando entre ellas o con una sola, pero regularmente me quedo así hasta que regrese a mi cama.

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